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Retinopatía del prematuro (R.O.P.)

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La retinopatía de la prematuridad es una enfermedad vasoproliferativa que afecta a los recién nacidos prematuros y que se produce en el momento del desarrollo y maduración vascular. Es la causa más frecuente de ceguera infantil en países desarrollados. Los trabajos de investigación clínica llevados en estas últimas décadas ha desarrollado el conocimiento de su patogenia, lo que ha permitido el diseño de nuevas estrategias terapéuticas.

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  • Fotografía Clínica Barraquer (Instituto Alcón)

1. Patogénia de la retinopatía del prematuro

La retina es el único tejido que no posee vasos sanguíneos hasta el cuarto mes de gestación, momento en el que aparecen complejos vasculares desde los vasos hialoides en el nervio óptico y crecen hacia la periferia.

Estos vasos alcanzarán la periferia nasal después de los ocho meses de gestación. La periferia temporal retiniana no es vascularizada hasta pasado un mes después del parto.

Esta retina temporal vascularizada de forma incompleta es muy sensible a las lesiones por exposición prolongada y a determinada concentración de O2, especialmente en niños prematuros. 

2. Historia de la retinopatía del prematuro

La retinopatía del recién nacido fue descrita por primera vez por TERRY en 1940, se la denominaba fibroplasia retrolental. En los 50 se la comienza a relacionar con el aporte elevado e incontrolado de oxígeno. A partir de la década de los 80 el avance en las técnicas y métodos del cuidado neonatal permitió una mayor supervivencia de los recién nacidos prematuros y una caída considerable en la aparición de la retinopatía del prematuro.

3. Población con riesgo de padecer retinopatía del prematuro

  1. Neonatos por debajo de las 27 semanas de gestación.
  2. Pacientes neonatos con peso inferior a los 1000 gr.
  3. Neonatos con complicaciones sistémicas, hemorragias intraventriculares.

4. Clasificación internacional de la retinopatía del prematuro

Esta clasificación fue revisada y actualizada en el año 2005 unificando criterios que han ayudado a la realización de ensayos clínicos multicéntricos. La clasificación de la retinopatía del prematuro describe seis grados de severidad basándose en 4 parámetros.

  1. Localización.
  2. Estadio.
  3. Extensión.
  4. Presencia de Enfermedad Plus.

 

  1. Localización: Se determina según tres zonas centradas en el disco óptico.                
  2. La extensión: Está determinada por el número de horas de la esfera del reloj que están afectadas.                                                                                     
  3. Estadíos: 
    • Estadío 1.- Una línea delgada blanco gris y tortuosa que discurre paralela a la hora serrata. Esta línea separa la retina periférica inmadura avascular de la retina post vascularizada.
    • Estadío 2.- Progresa la línea de demarcación, se convierte en una cresta de tejido que se extiende fuera del plano de la retina.
    • Estadío 3.- Cresta con proliferación fibrovascular extraretiniana.
    • Estadío 4.- Desprendimiento de retina subtotal traccional que se inicia en la periferia y progresa hacia el centro.
    • Estadío 5.- Desprendimiento de retina total.
  4. Presencia de Enfermedad Plus.

Se desarrolla en un 6% de los recién nacidos prematuros con pesos inferiores a 1.200 gramos. Se presenta una dilatación de venas y una tortuosidad de las arteriolas en el polo posterior retiniano.

5. Diagnóstico de la retinopatía del recién nacido

El diagnóstico se realiza mediante la cámara de campo amplio diseñada a este efecto y denominada RETCAM

6. Conclusiones

El futuro de la retinopatía del prematuro se enfoca actualmente más hacia la prevención de la enfermedad que no hacia los tratamientos en sí. El descubrimiento de los marcadores antiangiogénicos determina un nuevo enfoque en el pronóstico y en los factores de riesgo. El conocimiento más profundo de estos factores determina un diagnóstico más certero del momento en el que se produce la enfermedad, y por tanto, el poder actuar de forma más precoz con el tratamiento necesario antes de que las secuelas de ésta sean irreversibles.

El avance en los estudios en telemedicina, con imágenes fundoscópicas digitales de alta resolución cada vez facilitan más la identificación de estos pacientes, delimitan y localizan mejor las lesiones en retina, y por tanto, aseguran una aplicación del tratamiento mucho más efectiva.

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