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Visión infantil y exploración oftalmológica del recién nacido

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11/04/2016

Llevas meses esperándole….por fin le puedes ver….y tu bebé, ¿te puede ver a ti?, ¿de qué color serán sus ojos?

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  • Detección precoz retinopatía recién nacido


Desarrollo de la visión infantil

En este artículo explicaremos las diferentes etapas visuales en la etapa infantil desde el nacimiento, así como las primeras revisiones oculares al nacer.

Una primera revisión ocular en el recién nacido es importante para excluir posibles enfermedades que si bien son poco frecuentes, no por ello dejan de ser extremadamente importantes como cataratas congénitas, retinoblastoma, anomalías retinianas y otras enfermedades sistémicas con manifestaciones oculares.

La primera revisión consistirá en una inspección ocular externa y un análisis del “reflejo rojo” retiniano mediante el oftalmoscopio en una primera visita o bien de forma más exhaustiva tomando imágenes digitales de la retina (Universal Newborn Eye Exam Digital) mediante la RetCam.

La RetCam es la única cámara de campo amplio (de hasta 130°) que se utiliza para capturar imágenes digitales de la retina de neonatos, está recomendada especialmente en el caso de bebés prematuros o con antecedentes familiares oculares patológicos.

Inspección ocular externa del bebé

Se inspeccionan los párpados en busca de excrecencias, deformidades, muescas palpebrales y su movimiento al abrir y cerrar los ojos. Se observa el tamaño absoluto y relativo de los globos oculares, así como su posición y alineamiento. Se examina el tamaño y brillo de las córneas, la cámara anterior, la claridad y la configuración del iris. También se inspeccionan el tamaño, posición y reacción a la luz de las pupilas. 

Oftalmoscopía, análisis del “reflejo rojo”

En la exploración del reflejo rojo se utiliza la transmisión de la luz de un oftalmoscopio a través de las partes del ojo del individuo, normalmente transparentes, incluida la película lagrimal, córnea, humor acuoso, cristalino y humor vítreo. Esta luz se refleja en el fondo del ojo, transilumina los medios ópticos y, a través de la abertura del oftalmoscopio, se refleja en el ojo del examinador. Cualquier factor que impida u obstruya esta vía óptica se traducirá en una anomalía del reflejo rojo. Ésta puede ser consecuencia de la presencia de mucosidad u otro cuerpo extraño en la película lagrimal, opacidades corneales, opacidades del humor acuoso, anomalías del iris que afectan a la pupila o abertura pupilar, cataratas, opacidades vítreas y anomalías retinianas, incluidos los tumores o colobomas coriorretinianos.

Bebés prematuros

Los niños prematuros cuentan con una incidencia mayor en cuanto a defectos de refracción, como hipermetropía, miopía y astigmatismo y defectos de anisometropía, es decir, la diferencia de refracción entre ambos ojos.

El estudio del fondo de ojo es especialmente importante en los bebés prematuros, la retinopatía del prematuro, ROP, es una patología que va en aumento debido al incremento de la supervivencia de los bebés prematuros.

La retinopatía del prematuro es una patología de la retina producida en niños que han nacido de forma prematura. Los bebés nacen sin que la vascularización de la retina haya terminado de desarrollarse. Es probable que tras el nacimiento, la vascularización continúe su crecimiento normal, aunque también es posible que aparezca la enfermedad a la que nos referimos, la ROP. Se trata de una retinopatía con proliferación vascular. Por este motivo, los niños prematuros deben de tener un seguimiento oftalmológico muy exhaustivo. Hay que tener en cuenta que la retinopatía en estos pacientes puede resultar bastante grave, llegando a provocar secuelas importantes como la ceguera o un desprendimiento de retina. 

¿De qué color serán los ojos de tu bebé?

El color de nuestros ojos viene determinado por la cantidad y distribución de melanina en las células especializadas del iris, los melanocitos, y no por la cantidad de estas células que es muy similar entre individuos. A grandes rasgos, a más melanina, más oscuro será el color del ojo, por tanto los ojos azules presentan poca melanina, los ojos verdes una cantidad moderada, y los marrones son los que presentan cantidades más elevadas de dicho pigmento.

Es bien sabido que a muchos bebés les cambia el color de los ojos al ir creciendo, pues lo cierto es que, en general, nacemos con los ojos más claros porque en nuestro iris las células productoras de melanina son aún inmaduras y producen poco pigmento. Por ello, aquellos bebés que nacen con ojos claros tienen bastantes posibilidades de que éstos se oscurezcan a lo largo del primer año de vida al ir desarrollando los melanocitos la capacidad de producción de melanina, sobre todo si en la familia no hay antecedentes de ojos claros. Sin embargo, aquellos que de entrada nacen con los ojos oscuros probablemente no se les modifique el color. El color definitivo puede determinarse con claridad a partir del año de edad, aunque entorno a los seis meses ya podremos hacernos una idea del color de ojos de nuestro bebé.

En cuanto a la importancia de la genética en la tonalidad de los ojos, resulta fundamental, aunque todavía no es bien entendida. Lejos de lo que muchos piensan, no es un proceso que siga una genética mendeliana donde el alelo dominante es el marrón y el recesivo el azul, pues hay múltiples genes involucrados, siendo prácticamente imposible actualmente predecir con exactitud el color de los ojos de un bebé. Por tanto, aunque pueden hacerse cálculos probabilísticos, para saber cuál será el color de ojos definitivo de un bebé no queda más que esperar hasta los 6-12 meses de vida del niño. 

Desarrollo de la visión infantil

Cuando nacen los bebés pueden ver pero tienen una agudeza visual bastante limitada, apenas pueden distinguir entre la luz y la oscuridad, perciben las cosas pero de manera muy borrosa y en gama de blanco y negro. El sentido de la vista es el menos desarrollado en el momento del nacimiento.

A partir del mes empiezan a fijar la mirada periodos cortos de tiempo y a un radio bastante reducido, aunque siguen sin distinguir los colores y la visión sigue siendo borrosa. Es una etapa monocular, no se ve con los dos ojos a la vez. 

Entre los dos y tres meses empiezan a apreciar algunos colores primarios y muy brillantes pero los de tonalidad parecida aún no pueden distinguirlos. Pueden fijar la mirada y seguir el movimiento lento de los objetos en un rango de 180º.

• A los cinco meses pueden ver a cualquier distancia, aunque los objetos lejanos siguen percibiéndolos algo borrosos. Puede distinguir todos los colores primarios que estén muy contrastados y empiezan a reconocer caras familiares y habituales, usualmente la de la madre o del padre.

Del sexto al octavo mes: ya puede coordinar su visión con el movimiento de su mano, pasándose objetos de mano a mano. Los ojos empiezan a trabajar los dos a la vez (etapa binocular) se alinean y empiezan a mirar simultáneamente el mismo objeto. Hace ensayos calculando las distancias y mejora todos los movimientos oculares, con el gateo que activa la visión binocular, la audición biaural, los laberintos, los nervios oculomotores, el reflejo postural y los músculos del cuello y del tronco.

Del noveno mes al año de edad: toca objetos con los dedos que reconoce y comienza a jugar con ellos. También comienza a buscar los juguetes que se le caen para cogerlos. Se considera que la retina infantil alcanza la madurez del adulto entre los 6 y los 11 meses de edad.

De 3 a 6 años se desarrolla completamente toda la visión, la percepción del espacio visual orientado, el esquema corporal, la lateralidad y direccionalidad. El desarrollo visual del niño es creciente, ya que las habilidades de lectura y escritura son desarrolladas. El niño utilizara su visión para leer y escribir. 

A los 6 años se acaba el desarrollo de las capacidades visuales, la agudeza visual habrá ido aumentando aproximadamente hasta el 100%. Se ha adquirido la coordinación motriz entre los dos ojos, la percepción del espacio en tres dimensiones, la capacidad de enfoque así como el resto de las habilidades visuales.

Desde los 6 a los 12 años, tiene lugar la madurez del sistema visual. En esta etapa se debe consolidar una visión eficaz, que irá ligada con el buen rendimiento escolar. En estos niños mayores, para los que la lectura es fundamental, tanto la motricidad ocular como el sistema binocular y acomodativo son fundamentales. Gracias a ellos, se puede conseguir una buena eficacia, durante las prolongadas tareas en visión próxima, a las que el niño se verá sometido.

 

(Imagen de Pediaguibel)

 

Fuente:

Susana Archelergues

Optometrista

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