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Ojo con el tabaco

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19/05/2016

Ya el grupo de R & B The Platters nos cantaba a mediados del siglo pasado que el "humo entraba a tus ojos". A pesar de ellos se referían a la mínima columna de humo que se desprende cuando muere una "llama de amor", lo cierto es que nunca una poesía ha vuelto tan científica.

Porque es cierto que, entre otras muchas y complicadas patologías, si hablamos desde el punto de vista oftalmológico el tabaco puede conllevar desde leves molestias oculares (como aumento de la sequedad ocular y irritaciones conjuntivales) hasta la pérdida irreversible de agudeza visual (al afectar a la mácula retiniana y provocar su degeneración).

  • Ojo y tabaco

En este artículo de educación sanitaria queremos poner de manifiesto, una vez más, las consecuencias negativas del hábito tabáquico presentando de forma resumida unas breves datos sociales, epidemiológicas y de composición del tabaco, las alteraciones que provoca en el cuerpo humano y en los ojos y la importancia de erradicar su consumo con unos consejos útiles.

De esta droga, tanto desde el punto de vista farmacológico como desde el conductual, sólo podemos decir cosas negativas:

  1. Se trata de la principal causa de muerte evitable en el mundo.
  2. Está involucrada de forma directa o indirecta en la aparición de la inmensa mayoría de los tumores malignos del ser humano.
  3. Es una de las conductas que más tiempo ocupa y más dinero cuesta a los gobiernos.
  4. Es uno de los vicios más desagradables y controvertidos a escala global.

La obligación de ser breves y esquemáticos en cualquier intento de divulgación científica aconseja clarificar toda la información disponible. Así, expondremos en un lenguaje bien comprensible y nada académico una miscelánea de 10 puntos-clave de la actualidad del hábito tabáquico para entender cómo debemos cuidar nuestro cuerpo y, por tanto, también nuestros ojos.

Alteraciones oftalmológicas producidas por el tabaco

Por lo tanto, encontramos en el humo del tabaco las primeras alteraciones oftalmológicas del polo anterior ocular:

  • síndrome de sequedad ocular
  • blefaritis
  • conjuntivitis
  • queratitis
  • epiescleritis, etc. 

Pero, lo peor de todo es que, una vez absorbida la nicotina y los miles de sustancias nocivas a través de los alvéolos pulmonares, éstas se distribuyen en todo el cuerpo gracias al aporte sanguíneo. Y, lógicamente, los ojos resultarán afectados en su polo posterior al llegar menos cantidad de sangre a través de la arteria central de la retina y afectando también todos los procesos metabólicos necesarios para el correcto funcionamiento de las delicadas capas retinianas. En más de la mitad de los casos de degeneraciones maculares, que suelen tener un origen multifactorial, el hábito tabáquico sale reflejado en sus historias clínicas.

Resulta, pues, obligatorio en cualquier consulta oftalmológica ofrecer el consejo antitabaco y orientar al paciente hacia el mejor estilo de vida.

Mortalidad debida al tabaco y frecuencia por sexos

Las cifras de mortalidad por causa directa o indirecta del tabaco no han parado de aumentar desde que se hacen estudios y registros hospitalarios generalizados (desde la década de los 60 del siglo XX), aunque se intuye una tendencia a la baja los últimos años en los países educativamente y sanitaria más evolucionados.

Pese parece que el carcinoma pulmonar (la neoplasia tabáquica más frecuente y conocida) ha ido disminuyendo entre los hombres, ahora se diagnostica más en mujeres, ya que la incorporación del sexo femenino en el hábito nocivo se produjo más tarde.

Para una vez que parecía que el machismo imperante en nuestra sociedad occidental (al tabaco se le otorgaban "valores" de fortaleza, valentía, exotismo, determinación, orgullo y otros igualmente falsos ya desde su aparición en Europa en el siglo XV hasta las películas de Hollywood) protegía a las mujeres, ellas finalmente han querido adoptar esta pésima conducta fumadora.

Composición del tabaco

En la hoja seca de la planta del tabaco se han identificado más de cuatrocientos mil sustancias químicas, todas con poder carcinógeno (es decir, posible productoras de neoplasias malignas). La más conocida es la nicotina, para la que se han descubierto unos receptores en los vasos sanguíneos y, debido a esto, es la más perjudicial.

Pero no podemos olvidar los alquitranes, causantes de auténticas manchas negras que no dejan realizar bien las funciones celulares a los diferentes órganos-diana: labio, dermis, ojos, cavidad oral, laringe, tráquea, bronquios, bronquiolos, parénquima pulmonar, hígado , estómago, vejiga de la fieles, riñones, uréteres, vejiga urinaria, próstata, uretra, etc. Todos estos están en contacto más o menos directo con el tabaco, su humo o sus sustancias y, como consecuencia, tarde o temprano acabarán desarrollando procesos neoplásicos.

Legislación antitabáquica

Tenemos que esperar hasta principios del siglo XXI para ver las primeras leyes (2005, 2010) que prohíben el hecho de fumar en los espacios públicos cerrados, en un intento de preservar la salud general y el derecho del no fumador a respirar el ambiente más adecuado posible. Cada año las diferentes legislaciones nacionales y supranacionales intentan mejorar la calidad del aire que respiramos, revisando constantemente los protocolos sanitarios y medioambientales. En nuestro entorno, sólo hace dos décadas se fumaba en espacios públicos (restaurantes, transportes, escuelas, facultades, cines, recintos deportivos ...) y ahora nos resultaría inimaginable. Los éxitos son evidentes, a pesar de sólo existe un estado en el mundo que prohíbe totalmente el tabaco: Bután.

Estadística del hábito tabáquico

Lo normal es no fumar. Y se entiende normal como término estadístico, de mayoría: Las últimas encuestas afirman que el 67% de la población es no fumadora !!

Por tanto, el 33% de la población que es fumadora no debería imponer nunca su voluntad al resto.

El derecho a un ambiente libre de humo debe prevalecer sobre el derecho que tiene cualquier persona de fumar.

Fumador/a pasivo/a

Es la persona que, involuntariamente, se ve obligada a aspirar el humo del tabaco de otros.
Hay dos corrientes de humo cuando el tabaco está encendido:

El primario es el que inhala el fumador, que atraviesa un filtro en el caso del cigarrillo (mayoritaria) o un tubo en el caso de la pipa, con el que la temperatura de esta corriente primario siempre será más baja que el secundario y , en el caso del filtro, muchas de las sustancias químicas resultan en él retenidas.

El secundario es el que desprende la punta del cigarrillo o cigarro o el tabaco que quema directamente en la muñeca: siempre tiene una temperatura superior al primario y no resulta nunca filtrado.

Es bien sabido que las altas temperaturas aumentan el movimiento de las moléculas que componen las sustancias químicas, con el que aumenta también su toxicidad al poder llegar más rápidamente y además órganos-diana diferentes.

Por lo tanto, resulta mucho más dañino la corriente secundaria del tabaco que el primario; así tenemos que el fumador pasivo está expuesto a sustancias químicas altamente carcinógenas sin pedirlo.

Razones para iniciar el vicio tabáquico

La única es la voluntad de la persona en iniciarse, porque los efectos que el tabaco producen en el organismo humano son todos desfavorables. Es decir, la razón es puramente mental, una decisión personal y seguramente mal calibrada, al no tener todos los elementos de juicio presentes.

Cuando se pregunta a un / a adolescente por qué ha empezado a fumar, las posibles respuestas son, incluso, contradictorias. Mientras unos responden que "así me animo, parece que me excita porque estoy apático o cansado y el tabaco me da marcha", otros comentan que "como estoy muy nervioso, parece que el tabaco me tranquiliza" ...

No existe ninguna sustancia química que produzca un efecto y su contrario en el organismo humano.

Por lo tanto, debemos concluir que estos adolescentes ponen en el tabaco sus ilusiones, sus deseos o sus pretensiones: todo es puramente mental, no se obtiene ningún beneficio ni psíquico ni físico del tabaco.

Otros efectos del tabaco sobre el organismo

Cuando una persona inhala tabaco, lo primero que hace la nicotina se produjo una vasoconstricción arterial, esto es que llega menos sangre a todos los órganos y sistemas por culpa de un adelgazamiento repentino de la luz de los vasos arteriales.

Por lo tanto, al no tener la cantidad normal de sangre disponible, pueden precipitarse problemas vasculares: trombosis, embolias, hemorragias, roturas de aneurismas ... a cualquier órgano (no sólo a diana). Es indiscutible la relación directa entre el tabaco y el infarto de miocardio, un fracaso de la función cardíaca producido por la falta de llegada de sangre al provocarse la vasoconstricción arterial coronaria tabáquica.

Vemos, pues, que el tabaco antes mata por infarto de miocardio o por ictus: derrame cerebral (ruptura de arterias cerebrales y hemorragia posterior) o por agravamiento de una bronquitis crónica que por un carcinoma pulmonar o la laringe o de la vejiga de la orina (ya que allí se deposita la nicotina recién inhalar, alterando durante horas del epitelio de la pobre vejiga antes de la próxima micción).

El síndrome de abstinencia tabáquica

Lo único que la ciencia médica ha podido demostrar en el hecho de dejar el hábito tabáquico tras años de vicio es un cuadro de irritabilidad, acompañado de posibles cefaleas y / o insomnio que sólo dura ... tres días!

El hecho de que algunas personas engorden después de dejar de fumar se debe a que encuentran un remedio a su ansiedad en el hecho de comer más y / oa deshoras, con el que no hacen más que ir ganando kilos, no a que el tabaco tenga un efecto estabilizador sobre el peso.

La tos, tan ligada al tabaco, tardará bastante en desaparecer, ya que es un fenómeno de defensa de los pulmones. El tabaco ataca al parénquima pulmonar, y este se defiende produciendo más moco para tapizar los pobres alvéolos pulmonares y protegerlos, así, de esta agresión. Una vez el sistema respiratorio ha comenzado a fabricar moco, como que el estímulo nocivo no cesa, no frena nunca su producción, ni de noche ni de día.

Y de ahí la famosa tos del fumador / a, más frecuente por la mañana: necesita el tabaco para volver a irritar los pulmones (felizmente descansados durante el sueño) y que esta irritación provoque la tos necesaria para movilizar este moco y expulsar -el al exterior a través de la boca o la nariz.
Si una persona ha fumado durante 30 años (por ejemplo, de los 15 a los 45, edad de su primer infarto cardíaco y espanto posterior), necesitará la mitad de este periodo para recuperar el epitelio pulmonar, es decir, unos 15 años.

Esto significa que no será hasta sus 60 años que volverá a tener unos pulmones relativamente libres de cualquier afectación tabáquica. Pero ya todo su cuerpo tendrá 60 años ... Mejor no empezar.

¿Por qué es preciso dejar de fumar?

  • Si la persona fumadora es relativamente joven, de menos de 40 años, hay que insistir en los aspectos positivos del hecho de dejar el tabaco:
    • Aumento de la capacidad residual respiratoria (fracción del aire inspirado que se puede utilizar)
    • Aumento de la resistencia y de la fuerza física.
    • Aumento de las defensas frente a las enfermedades infecciosas.
    • Aumento de la salud oral, labial, ocular y cutánea.
    • Mejor aliento y olor corporal (el sudor del fumador también contiene nicotina)
    • Mejor aspecto y color de las uñas y dedos que sostienen el cigarrillo.
    • Olor de la ropa más agradable.
    • Ahorro en el dinero del propio tabaco, en gastos de colonias, desodorantes, lavandería y chicles; etc .....
  • Si la persona fumadora ya pasa de los 40, se recomienda avisar de los riesgos:

La inmensa mayoría de las patologías vasculares, oncológicas y involutivas del ser humano, incluida la degeneración macular, tienen una relación directa con el tabaco, hasta el punto de acortar la vida y disminuir notablemente su calidad.


POR TANTO, ¡¡OJO CON EL TABACO !!

 

 

Fuente:

Dr. Rafael Vila Silvan

Oftalmòleg

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