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¿Qué pasa si no me quito las lentillas para dormir?

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18/06/2018

Esta es una pregunta muy frecuente en los usuarios de lentillas. La respuesta es que si se hace con unas lentes de contacto que no sean adecuadas para ello puede tener graves consecuencias, pero vamos a ver porqué.

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Cuando llevamos lentillas, las colocamos sobre la córnea, la capa más externa de los ojos, que no se puede ver a simple vista y está recubriendo el iris (la parte de color de nuestros ojos).

Las características principales de la córnea son las siguientes:

  • Es totalmente transparente y avascular (no contiene vasos sanguíneos)
  • Necesita estar oxigenada y humectada.

En condiciones normales, con los ojos abiertos, la córnea adquiere el oxígeno del medio ambiente, y cuando los ojos están cerrados de los vasos sanguíneos de la esclera (zona blanca del ojo).

 

Al colocarnos lentillas estamos privando a los ojos de una parte del oxígeno que reciben del aire, por lo que debemos asegurarnos de que las lentillas aporten a la córnea el oxígeno suficiente para poder realizar sus funciones fisiológicas y mantener sus características íntegramente. Por tanto, es importante seguir todos los consejos e indicaciones de nuestro óptico-optometrista, que nos recomendará cuál es la lente idónea no tener alteraciones corneales.

Una de las recomendaciones sobre las que se suele hacer más hincapié es en la de no dormir NUNCA con unas lentillas que no estén expresamente indicadas para ello.

Si duermes con las lentillas puestas, no dejas que las lágrimas lleven la cantidad adecuada de oxígeno a la córnea y, sin este oxígeno, la lente se seca y se adhiere al ojo, haciendo que retirarla sea más difícil de lo normal. Es importante que siempre haya lágrima entre la lentilla y el ojo, porque es el medio de transporte del oxígeno a la córnea ya que, sin él, puede inflamarse y agrietarse, abriendo el paso a las bacterias y a las infecciones como por ejemplo queratitis (inflamación de la córnea), neovascularización (crecimiento excesivo de los vasos sanguíneos) que, en los casos más graves, podrían provocar incluso ceguera.

Los síntomas de estas infecciones oculares son los siguientes:

  • dolor
  • ojos enrojecidos (conjuntivitis aguda)
  • visión borrosa
  • escozor
  • sensibilidad a la luz
  • lagrimeo
  • inflamación y secreción. 

Si tienes cualquiera de estos síntomas, busca atención médica inmediata ya que si no se inicia un tratamiento médico correcto podrías tener complicaciones severas.

Actualmente existen muchos tipos de lentillas, generalmente no están fabricadas para dormir con ellas, sin embargo, cada vez más laboratorios fabrican y comercializan lentes que permiten al paciente un uso prolongado, hasta 30 días seguidos sin retirarlas por la noche.

Si estás interesado en llevar lentillas con las que poder dormir, u otro tipo de lentes de contacto, debes consultar con tu óptico-optometrista u oftalmólogo para que realice un estudio previo de la calidad de la lágrima y tu morfología ocular y te prescriba las más convenientes en tu caso.

 

Fuente:

Noemí Martínez

Coordinadora Optometría Servicio Oftalmología Admiravisión en Clínica Corachan

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