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Cómo actuar ante una urgencia oftalmológica

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10/10/2018

  • Accidente ocular

Antes una urgencia ocular hay que acudir lo más pronto posible al oftalmólogo. Además, es importante tener en cuenta ciertas precauciones ante determinadas urgencias. A continuación explicamos las causas más frecuentes de urgencia oftalmológica y os ofrecemos consejos de actuación en los casos en los que una rápida respuesta en el lugar del accidente pueden mejorar el pronóstico.

Disminución o pérdida de la visión

La disminución o pérdida repentina de la visión es motivo suficiente para acudir al oftalmólogo de urgencias. No debemos menospreciar un síntoma como este, solo porque no hay dolor o porque la pérdida sea parcial (una parte del campo visual o solo en un ojo). Algunas de las causas de pérdida de visión son:

  • El desprendimiento de la retina. Puede ser gradual o súbito. Si afecta a la parte central de la retina (mácula) es una urgencia importante. Un desprendimiento de retina crónico, en cambio, no precisa una actuación inmediata. De todas formas, esto es algo que debe determinar el oftalmólogo de urgencias.

  • El desprendimiento de vítreo. Puede preceder a un desprendimiento de retina y suele manifestarse por la visión de puntos o moscas volantes (miodesopsias). Estos puntos volantes se hacen más evidentes al mirar una superficie de color homogéneo y con luz brillante. Es importante realizar una evaluación y seguimiento de esta patología para evitar un desprendimiento de retina posterior. En ocasiones es necesario realizar prevención con láser y así evitar una intervención quirúrgica.

  • La hemorragia del vítreo -a menudo relacionada con la retinopatía diabética, con oclusiones vasculares (infarto) u otros procesos retinianos- es otra de las causas de pérdida de visión.

  • El nervio óptico puede sufrir inflamaciones (neuritis óptica) o falta de riego sanguíneo (neuropatía óptica isquémica anterior: NOIA). La NOIA suele cursar con pérdida visual indolora, brusca y unilateral, así como también con un defecto altitudinal en el campo visual.

  • La oclusión de la arteria central de la retina (OAR) o la trombosis de vena retiniana son dos procesos vasculares que cursan con disminución de agudeza visual indolora.

  • Si la pérdida de visión está relacionada con un postoperatorio oftalmológico, el paciente debe ser atendido inmediatamente.

Síntomas que preceden a una pérdida de visión

Es importante conocer los síntomas que pueden producirse antes de una pérdida de visión:

  • La percepción de puntos flotantes y visión de luces o “fogonazos” (fotopsias), así como la aparición de una cortina negra que cubre con rapidez el campo visual desde fuera hacia dentro, pueden estar avisando de un desprendimiento de retina.

  • La deformación de las imágenes siempre es un signo de alarma de que nuestra retina requiere atención urgente por parte del oftalmólogo.

  • La pérdida brusca y transitoria de la visión es un signo propio de la insuficiencia circulatoria en la retina o en el nervio óptico. En algunos casos puede estar avisándonos del riesgo de un infarto cerebral.

Traumatismos oculares

Los traumatismos oculares son una de las principales causas de ceguera. Son bastante frecuentes y algunos requieren ser tratados con urgencia.

Los traumatismos pueden ser perforantes o no perforantes. Los más habituales son:

  • Laceraciones o heridas y quemaduras en los párpados o fractura de los huesos orbitarios. Los traumatismos también pueden provocar erosiones en la córnea. Si solo afectan a la superficie, aunque muy dolorosas, no suelen ser graves. Si, en cambio, afectan al centro de la córnea puede dejar una cicatriz y provocar pérdida de visión.

  • La abrasión o erosión de la córnea es una lesión superficial dolorosa pero que suele ser leve. Con frecuencia, se deriva de un arañazo (producido por un niño, por la hoja de una planta o una hoja de papel). Si estas lesiones son bien tratadas se curan en un plazo de entre 24 y 48 horas.

  • El impacto de cuerpos extraños en la córnea es uno de los daños oculares que se producen con más frecuencia. Los cuerpos extraños pueden proceder del viento o estar relacionados con la manipulación de ciertos materiales en el lugar de trabajo.

    Puede resolverse fácilmente si se acude de urgencias al oftalmólogo. Mientras tanto, el afectado debe evitar parpadear (por ejemplo, cubriendo el ojo), para que la partícula no arañe la superficie ocular.

  • Las contusiones oculares pueden ser el resultado de peleas, juegos infantiles, accidentes de tráfico o de accidentes durante la práctica de deportes, como el tenis. A veces, el impacto no se produce directamente en el ojo (por ejemplo, en la cabeza) pero el ojo puede quedar también afectado. En ocasiones puede producirse una hemorragia intraocular; cuando esta se localiza por delante del iris (hifema) puede llegar a provocar un aumento de la tensión intraocular.

  • Las perforaciones suelen ser heridas producidas por juguetes puntiagudos, alfileres, cuchillos, lápices, trozos de vidrio, herramientas cortantes, etc. La perforación ocular es una situación muy grave, por lo que es importante consultar al oftalmólogo de urgencias de inmediato. Suele requerir tratamiento quirúrgico y, en ocasiones, con participación de cirujanos oftalmólogos de diferentes subespecialidades.

  • Las quemaduras por rayos ultravioleta se deben a una excesiva exposición a la luz solar (por usar una protección inadecuada en la nieve, mientras se usa una máquina de bronceado artificial o un arco de soldadura o soplete). Este tipo de lesiones superficiales de la córnea (queratitis) producen dolor y visión borrosa, y tardan unas horas en dar síntomas.

  • Las quemaduras químicas generalmente son provocadas por productos de limpieza, de laboratorio o por el líquido de batería. Las quemaduras químicas -especialmente las provocadas por álcalis- pueden provocar graves pérdidas de visión.

    Para reducirlas en lo posible, es importante que el paciente lave el ojo inmediatamente con abundante agua del grifo, antes de acudir a urgencias. A menudo, la gravedad de la lesión dependerá de este lavado inmediato, más que del tratamiento.

  • Las quemaduras térmicas, con agua o aceite hirviendo, no suelen ser graves.

  • En las heridas por explosivos y material pirotécnico, el daño en el ojo puede ir desde pequeñas quemaduras en los párpados y erosiones en la superficie de los ojos, hasta el estallido y pérdida del ojo. Hay que acudir rápidamente al oftalmólogo de urgencias, ya que a veces lesiones poco dolorosas pueden ser muy graves.

    Antes de ir a urgencias, conviene presionar con suavidad la zona afectada para cortar la hemorragia, evitando comprimir el globo ocular. También es recomendable limpiar el contorno del ojo con una gasa limpia mojada con agua para retirar las partículas que puedan seguir lastimando el ojo.

Ojo rojo

El ojo rojo puede causar también dolor ocular, además de alteraciones en la visión. La rojez ocular suele deberse a diversos tipos de infecciones, generalmente de la conjuntiva.

  • Las conjuntivitis, infecciosas o alérgicas, suelen evolucionar bien y no suelen afectar la visión, aunque pueden complicarse si no se tratan adecuadamente. Fotofobia, dolor intenso, dificultad para abrir el ojo o hinchazón de los párpados son síntomas de complicación de una conjuntivitis.

  • Queratoconjuntivitis (inflamación de la conjuntiva y la córnea) por el uso prolongado de lentes de contacto o intolerancia a los productos de limpieza para las lentes. Las personas que usan lentillas pueden padecer una úlcera corneal, que produce un enrojecimiento ocular con dolor y pérdida de visión por la presencia de una mancha blanca en la córnea.

    En caso de presentar estos síntomas es importante dejar de usar las lentes de contacto y acudir al oftalmólogo de urgencias para evitar consecuencias graves, como la formación de una cicatriz definitiva (leucoma corneal) o una perforación ocular.

  • Infecciones del lagrimal. Los casos agudos suelen cursar con un bulto doloroso en el canto interno del ojo y requieren tratamiento con antibiótico. El tratamiento quirúrgico se realiza cuando ya ha remitido la infección.

  • La escleritis y la epiescleritis (inflamaciones de la esclerótica y la epiesclerótica) suelen cursar con ojo rojo. En el caso de la epiescleritis suele producir molestias leves sin dolor, lo que la diferencia de la escleritis, en la que puede haber un dolor intenso y penetrante. Interesa hacer un diagnóstico correcto ya que los tratamientos y la forma de actuar serán diferentes.

  • La uveítis (inflamación de la úvea) suele acompañarse de disminución de la agudeza visual, dolor y fotofobia. No produce secreciones externas (legañas), lo que la distingue de otras causas de ojo rojo.

Dolor ocular

Una de las urgencias oculares que suele causar un dolor muy intenso es el glaucoma agudo. Este dolor se percibe en todo el globo ocular y sus alrededores. Este síntoma puede ir acompañado de visión borrosa y ojo muy rojo, así como de náuseas y vómitos, lo que hace que algunos pacientes acudan a urgencias de medicina general. La visita anual al oftalmólogo a partir de los 40 años es fundamental para prevenir el glaucoma y otras enfermedades oculares.

Visión doble

Los músculos encargados de mover los ojos a veces pueden paralizarse. Esta parálisis resulta en una visión doble o diplopía. Cuando la diplopía aparece de forma brusca puede estar relacionada con un traumatismo, con un problema neurológico o bien tener su origen en una enfermedad cardiovascular.

Fuente:

Dr. A. Arguedas N. Col. 4303035

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