Acceso directo al contenido

Sobre las lentes intraoculares IOL-AMD para el tratamiento de la DMAE

Imprimir

19/03/2015

Especialidades:
Patologías:
  • Cómo ve el enfermo de degeneración macular

La revista Biomedical Optical Express ha publicado en su último número un avance consistente en el uso de tecnología espacial para reducir la ceguera por degeneración macular. En concreto, el equipo del Dr. Pablo Artal de la Universidad de Murcia, ha anunciado el desarrollo de unas lentes intraoculares a modo de minitelescopios (IOL-AMD) que reducen la pérdida de visión progresiva e irreversible causada por la degeneración macular y que están siendo probadas por pacientes del Reino Unido.

La mácula es la zona central de la retina que, cuando se degenera, ocasiona la pérdida de visión central. La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es la principal causa de pérdida de visión grave en personas de más de 60 años y afecta a 25-30 millones de personas en todo el mundo. Muchas personas mayores desarrollan degeneración macular como parte del proceso de envejecimiento natural del organismo. Existen diferentes clases de problemas maculares, pero el más común es la degeneración macular relacionada con la edad. Se desconoce la causa precisa por la cual se desarrolla; ningún tratamiento ha resultado eficaz en forma constante. 

La degeneración macular puede causar diferentes síntomas en distintas personas. Esta afección puede ser prácticamente imperceptible en sus comienzos. A veces sólo uno de los ojos pierde la visión, mientras el otro continúa viendo bien durante muchos años.

Cuando afecta a ambos ojos, la pérdida de la visión central puede percibirse más rápidamente. Son síntomas de alerta de la pérdida de la visión cuando las palabras escritas en una página aparecen borrosas, cuando aparece un área oscura o vacía en el centro de la visión o cuando las líneas rectas aparecen deformadas.

Uno de los factores que contribuyen al desarrollo de la DMAE exudativa es una sustancia denominada factor de crecimiento endotelial vascular A (VEGF-A), que causa el crecimiento y la secreción de nuevos vasos sanguíneos débiles debajo de la mácula, dañando la visión central.

El tratamiento que se viene aplicando en la actualidad consiste en la inyección intraocular de sustancias del grupo de anti-factor de crecimiento endotelial (VEGF) que actúan mejorando o estabilizando la visión. No curan la enfermedad en sí, pero sí la frenan. Dichas sustancias se inyectan dentro del ojo (uso intra-vitreo) y son el tratamiento más utilizado actualmente por su eficacia.

Los pacientes afectados de una DMAE requieren controles periódicos por oftalmólogo especializado y en muchos casos requieren de un tratamiento regular. La duración del tratamiento dependerá de como evolucione su visión. Generalmente, son necesarias varias inyecciones intraoculares al año para controlar la progresión de la enfermedad.

En relación a este tema, la Dra. Eva Muiños, experta en retina y degeneración macular del grupo Admiravisión piensa que cualquier mejora de la calidad visual de estos pacientes es muy valiosa. Desde hace diez años, diferentes equipos de oftalmólogos están investigando sobre un tratamiento para pacientes que no han obtenido mejoras con las inyecciones intraoculares. Este tratamiento utiliza diferentes tipos de lentes basadas en el telescopio de Galileo.

Hasta ahora, ha venido implantando una lente en el saco y otra en la cámara anterior. Las lentes elaboradas por el equipo del Dr. Artal aportan un plus cualitativo respecto de las que se están utilizando en la actualidad en cuanto a que se implanta una lente intraocular doble que, además, está elaborada con un material más flexible que se inyecta en el ojo a través de una incisión muy  pequeña que no requiere de suturas, cosa que reduce considerablemente el riesgo de infección y las complicaciones posoperatorias.

Esta tecnología está basada en el telescopio de Galileo que consiste en utilizar  una lente convexa para el objetivo y otra cóncava en el ocular que amplían la visión periférica, a modo de telescopio. Dado que la visión central es muy pobre, se favorece de este modo que el paciente utilice al máximo la visión de las zonas laterales del ojo que no están afectadas por la enfermedad. Ello no significa que el paciente recupere un nivel de visión suficiente para hacer vida normal. Seguirá siendo un paciente con baja visión pero que mejorará su agudeza visual utilizando una parte periférica de su retina, cosa que implica ya de por sí una mejora de su calidad de vida.

Fuente:

Revista Biomedical Optical Express, opinión Dra. Eva Muiños N. Col. 28934

Contenidos relacionados

Te puede interesar