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¿Cuándo son necesarias las terapias visuales?

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¿Cuándo son necesarias las terapias visuales?

Cuando una persona tiene determinados síntomas que no se pueden corregir mediante el uso de gafas y no existe una causa orgánica de tipo oftalmológico que se pueda tratar de otro modo, existen una serie de ejercicios visuales que pueden ayudar a resolverlos.

Los problemas visuales tratados abarcan, por una parte, patologías como el ojo vago o el estrabismo y, por otra, problemas de enfoque o problemas de aprendizaje por trastornos visuales (lecto-escritura).

¿En qué consisten y cómo se realizan las terapias visuales?

Cuando se detecta un problema visual susceptible de ser tratado mediante terapia visual, se procede del siguiente modo:

  1. Se realiza al paciente un examen visual optométrico para saber el motivo de su sintomatología.
  2. Se le da un diagnóstico.
  3. Se le propone un tratamiento, que puede ser de diferentes tipos:
    1. Prescripción óptica
    2. Gafas
    3. Prismas
    4. Lentes de contacto
    5. Oclusión/obturación
    6. Terapia visual

Mediante la terapia visual, enseñamos a que el paciente aprenda a utilizar correctamente su sistema visual y que de esa manera pueda percibir, procesar, comprender e integrar mejor toda la información visual.

Los optometristas nos ayudamos de una serie de materiales, pero estos no son lo que hará que un paciente mejore, sino la forma en la que ha trabajado siendo consciente de todos aquellos cambios que se han ido produciendo, para así poderlos transferir a su vida habitual.

Siempre que se producen cambios, se adapta el desarrollo de la terapia y esta es una de las claves en las que se basa la terapia visual.

Se puede empezar a hacer terapia visual a niños a partir de 5-6 años.

Fases de la terapia visual

La terapia visual consta de una fase intensiva y de una fase de mantenimiento.

Fase intensiva de la terapia

La fase intensiva se lleva a cabo en gabinete 1 vez por semana y posteriormente cada quince días. Es necesario complementarla con ejercicios diarios en casa (unos 15-20 minutos). Esta fase implica de 3 a 4 meses de tratamiento, en función del problema diagnosticado.

Fase de mantenimiento de la terapia

La fase de mantenimiento consiste en el seguimiento del paciente en consulta 1 vez al mes durante los 2 primeros meses y después cada 2 o 3 meses. En consulta se examinará y se pautará alguna sesión más de terapia visual en gabinete y se irá reduciendo el tiempo y la frecuencia de los ejercicios realizados en casa.

La duración total del tratamiento suele ser de entre 9 meses y 1 año.

Una meta y un compromiso

El programa de terapia visual siempre está diseñado de manera personalizada con las necesidades específicas de cada paciente. El paciente debe ser constante durante el tratamiento y estar motivado. Para ello se le pide que se marque un objetivo a conseguir y un compromiso con el trabajo diario a realizar. Todo ello se va revisando cada vez que el paciente acude a la consulta del optometrista que tutoriza su proceso y al que puede contactar siempre que lo necesite. El optometrista ofrece todo su apoyo al paciente desde el primer día para facilitarle al máximo el éxito de su tratamiento y proporcionarle el soporte que necesita.

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